miércoles, 25 de enero de 2012

BENEDICTO XVI PIDE IMITAR A LOS PRIMEROS CRISTIANOS PARA EVANGELIZAR EL MUNDO.


  • Iglesia | La Gaceta

    25 ENE 2012 | Redacción

    El Papa apuesta por nuevas formas de cooperación misionera y por renovar el entusiasmo de comunicar el Evangelio, en su mensaje con motivo de la Jornada Mundial Misionera 2012.

  • El Papa Benedicto XVI afirma que la separación de los cristianos quita credibilidad al anuncio del Evangelio y exhortó a los seguidores de Cristo a lograrla para llevar la esperanza allí "donde domina la injusticia, el odio y la desesperación".
    El pontífice hizo estas manifestaciones en la basílica de San Pablo Extramuros, en las afueras de Roma, a donde se trasladó para clausurar la Semana de Rezos por la Unidad de los Cristianos, en la que ante representantes católicos, ortodoxos y protestantes afirmó que lograr la unidad es un "compromiso y un deber" de todos.
    Mirar el futuro con esperanza
    El Obispo de Roma señaló que aunque la división es "dolorosa", los cristianos tienen que mirar al futuro con esperanza, "sabedores que la resurrección de Cristo confirma que la bondad de Dios vence al mal y el amor supera a la muerte y que Él acompaña a los hombres en la lucha contra las fuerzas destructoras del pecado que dañan a la humanidad".
    "Unidos en Cristo, los cristianos estamos llamados a compartir su misión, que es llevar la esperanza allí donde domina la injusticia, el odio y la desesperación. Nuestras divisiones quitan luminosidad a nuestro testimonio de Cristo", afirmó el papa.
    Benedicto XVI, de casi 85 años y que recorrió el templo en una peana móvil para no fatigarse, agregó que alcanzar la plena unidad, no es una victoria secundaria, sino muy importante para el bien de la familia humana".
    San Pablo, un buen ejemplo
    El Papa Ratzinger subrayó que los cristianos deben ser pacientes y tener confianza en que llegará la unidad.
    "Aunque a veces podamos tener la impresión de que el camino hacia el pleno restablecimiento de la comunión será aún muy largo y lleno de obstáculos, exhorto a todos a renovar la propia determinación a perseguir con valentía y generosidad la unidad, que es voluntad de Dios", precisó el papa.
    Benedicto XVI puso como ejemplo a san Pablo, de quien hoy la iglesia conmemora su conversión, y resaltó que Saulo de Tarso frente a cualquier dificultad siempre conservó su confianza en Dios y que ello debe servir a los cristianos para proseguir el compromiso que les lleve a la unidad, "sabedores que nuestra fatiga no es vana para Dios".
    ¿Cuando se separó la Iglesia?
    La unidad de los cristianos se rompió por vez primera tras el concilio de Efeso, en el año 431, cuando se separó la Iglesia asiria, o persa.
    Tras el concilio de Calcedonia, en el año 451, se separaron las iglesias coptas, siria, etíope y armenia, que habían abrazado la tesis del monofisismo, según la cual Cristo sólo tenía una naturaleza, la divina, y era hombre sólo en apariencia.
    El Concilio de Calcedonia condenó el monofisismo y definió la doble naturaleza de Cristo, humana y divina, unidas sustancialmente en una sola persona divina.
    En el siglo XI, en 1054, se produjo el gran cisma, cuando se separaron las iglesias de Oriente y Occidente, tras las excomuniones del papa León IX y del patriarca Miguel Celurario.
    A las dos grandes iglesias les separan razones teológicas, como el rechazo de los ortodoxos al primado de Roma y la negativa de la infalibilidad del papa.
    Los ortodoxos no reconocen la validez de los sacramentos católicos, al contrario que la iglesia católica que sí admite, desde el Vaticano II, los de la iglesia ortodoxa.
    Además, los ortodoxos culpan a Roma de proselitismo y de intentar expandirse en territorios hasta ahora bajo su control.
    La última gran separación se produjo en el siglo XVI (1517) con la reforma protestante de Lutero. Visto que el primado de Pedro es uno de los escollos para la unidad, Benedicto XVI expresó a la iglesia ortodoxa su deseo de que se estudien las formas para que su ministerio como obispo de Roma pueda realizar un servicio reconocido por todos.
    En noviembre de 2007 las iglesias ortodoxas reconocieron al obispo de Roma como "primer patriarca", aunque siguen discrepando con los católicos sobre la interpretación de sus prerrogativas, según un documento conjunto aprobado por la Comisión Mixta para el Diálogo Teológico entre Católicos y Ortodoxos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario