jueves, 27 de febrero de 2014

EL CUMPLEAÑOS DE FACEBOOK; POR AGUSTÍN DOMINGO MORATALLA.

Hace unos días presentamos en la sede del Instituto de la Juventud del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales un libro que llevaba por título Juventud y Redes Sociales. Oportunidades educativas de la era digital. Sus autores son un grupo de profesores y amigos que trabajan habitualmente en Valencia y que en su diversa condición de educadores, padres, investigadores y docentes han analizado los cambios que las redes sociales están generando. Hay una red que destaca entre las demás y apenas tiene diez años: Facebook. 

Lo que comenzó siendo una herramienta para buscar amigos y construir un libro (book) de caras (face) donde conectarse con amigos, ha terminado siendo una de las herramientas de comunicación no sólo de jóvenes y adolescentes, sino de un público masivo que ha encontrado una herramienta ideal para comunicarse indoloramente con amigos próximos, lejanos, antiguos, nuevos y de todos los tipos. Fundada hace diez años por el entonces joven Mark Zuckerberg, se ha convertido en una empresa cotizada cuyas cifras se estudian en todas las escuelas de negocio. No sólo porque en ella trabajan más de 4.600 empleados, tiene 1.200 millones de usuarios registrados o son casi 700 los millones de usuarios activos. También hay que contar los 350 millones de fotografías que se suben al día y una cotización bursátil que permite valorar la empresa en 130.000 millones de dólares. 

Hasta ahora, las investigaciones sobre el impacto de estas redes eran escasas y acostumbraban a destacar la novedad o diferencia entre redes. Ahora, apuntamos al cambio acelerado que se está produciendo en las nuevas generaciones porque, aunque usted como lector y yo como profesor tengamos ciertos reparos a navegar o zambullir nuestras caras, imágenes, eventos o intimidades, hay millones de adolescentes y jóvenes en todo el mundo cuyas vidas serían impensables sin Facebook, Tuenti, Twitter o WhatsApps (adquirida por Facebook al precio de 13.900 millones de dólares). 

No sólo ha cambiado un concepto de amistad, que en estas redes roza con el de cotilleo, sino las formas elementales de entender el encuentro interpersonal, la intimidad, la privacidad, la conversación, incluso el compartir. La utopía de la fraternidad se plantea desde el aislamiento, sin contacto, a golpe de clic. Los padres de esta criatura creen que dentro de unos años Facebook no será noticia porque nos pasará como la electricidad, que ya no podremos vivir sin ella. 

  
Agustín DOMINGO MORATALLA


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