domingo, 2 de noviembre de 2014

* Y SATANÁS REINÓ DONDE NUNCA LO TUVO QUE HABER HECHO.




La verdad es que el cuerpo me pide más sosiego, más descanso aunque sea pasando página de las tropelías que se cometen a diario. Mi cuerpo cansado de tantas batallas me avisa de que ya no puede más y que estar permanentemente en alerta no es bueno y que si no sé lo que significa el "descanso del guerrero".

Mi cuerpo, con sus avisos, me pide una cosa y mi corazón otra muy diferente.

Lo prometo, después del artículo "En La Isla de mi infancia" no tenía pensado escribir nada más del fantoche ese de "jalogüin", pero no ha podido ser cuando esta tarde justo antes del almuerzo he visto las fotos de la cabalgata-procesión que tuvo lugar en la noche del 31 de octubre en mi querido San Fernando, mi eterna Isla de León.

Puede ser que algunos el ver la Alameda convertida en un patético cementerio le gustara, puede ser que el olor de la muerte, nunca su verdadero significado, le avive, puede ser que la economía local haya generado ingresos a costa de jugar con la muerte con imágenes esperpénticas, puede ser que algunos se estén frotando las manos porque han conseguido lo que verdaderamente perseguían y otros lo hagan de otra manera porque creen haber conseguido lo que pretendían.

Difícil de leer y entender muchos de los comentarios hechos a partir de esa "maldita" noche, muchos "me gusta" que no corresponden con lo que dicen ser y menos creer, mucha defensa de lo indefendible en pos de quedar bien con la "autoridad competente", muchas opiniones de todos los gustos provenientes de personas que ostentan, o han ostentado, responsabilidades dentro de instituciones eclesiales.

Recuerdo una en concreto: "Vive y deja vivir". ¡Qué se lo digan a Rajoy, en nuevo Herodes, con la retirada de la reforma de la ley del aborto y la cantidad de niños, de vidas, que son aniquiladas a diario a los que no se le permite ni siquiera el sagrado derecho de nacer!

A todos os pregunto, ¿A qué estamos jugando? Vale más la poltrona, el sillón, el carné que la propia conciencia, tus propias creencias, en una palabra: La Fe?

Lo cómodo, lo que hubiera quedado bien habría sido terminar un capítulo de la vida, otra batalla más a favor de defender las tradiciones, los valores o las creencias que nos sustentan, lo mejor sin lugar a dudas sería mirar hacia otro lado como si nada hubiera sucedido.

Pero no es así porque ha sucedido y no es el celebrar o no la fiesta de Halloween, que esta ya haya sido institucionalizada a posteridad porque dicen que ha sido un éxito, que la "gente" se ha divertido, que la hostelería ha ganado dinero y que la ciudad ha vendido hacia el exterior. Pero, ¿Qué imagen? ¿A costa de qué?

Como cañailla siento profundamente que mi tierra, el hogar de mi niñez hasta la madurez, que La Isla haya sido profanada, sí no exagero ni una coma, y sabiéndolo o no se ha le haya rendido culto a Belzebú, Satanás, Lucifer, Luzbel, es decir el diablo.

Es triste que en la salinera tierra donde se ama con desmesura a la Santísima Virgen del Carmen y a Jesús Nazareno, donde la Semana Santa tiene un arraigo muy profundo, donde la devoción a Cristo y a María se da por supuesto, donde la fe se ha defendido con la propia sangre y donde han nacido y vivido santos, reconocidos o no, como la Hermana Cristina o el Cardenal Spínola  haya sucumbido y por unas horas se haya idolatrado, en presencia, en obra y en omisión, a Satanás.

Eso ha ocurrido y a la foto que encabeza este artículo me remito. Esto, no seamos inocentes, no es una cabalgata al uso, sino que es una auténtica profanación de lo más sagrado, de lo intocable, de lo que no se debe ni siquiera cuestionar. 

Lo ocurrido en mi querida Calle Real de mi bendita Isla de San Fernando en la tarde-noche del pasado viernes 31 de octubre ha sido una aberración y no sé por qué hay tantas voces calladas que deberían haber puesto el grito en el cielo y haber reclamado justicia ante tanta tropelía y atropello.

No todo es dinero, como diría el genial Beni de Cádiz, no todo es parné. El vil metal es el mal de este mundo, con él se compran voluntades, se amortiguan conciencias, se venden almas porque el dinero lo maneja el Mal que da culto a Satán desde hace tanto tiempo que nosotros no somos conscientes de ello.

Cuando he visto un vídeo que me ha llegado de la cabalgata-procesión del Señor de las Tinieblas, del Hacedor del Mal, del ángel caído, es decir, Satanás se me ha puesto la carne de gallina pues creo que todavía no os habéis dado cuenta de lo que entre uno y otro habéis permitido. El Demonio existe y jugar con él o idolatrar su figura de "aquella manera", como desgraciadamente se ha hecho, no os saldrá de forma gratuita.

Se empieza por una pirámide y se termina con Lucifer porque los dos van cogido de la mano, porque uno y otro significan lo mismo.

Un buen amigo y hermano comentaba hace tan solo unas horas que la balanza entre los que estaban a favor de Halloween y los que estábamos en contra se había inclinado, haciéndoles vencedores, hacia los primeros. En una primera visual, en un primer análisis, puede ser que así pueda parecer aunque después de analizar de forma detenida como se ha ido desarrollando todo debo decir que no, que ninguna de las posturas ha resultado ganadora pues Todos hemos perdido cuando se ha permitido, como se ha hecho, que el demonio sea protagonista e incluso ídolo durante el tiempo que duró esa pantomima diabólica llamada "jalogüin".

En este día de los Fieles Difuntos debemos rezar mucho por el alma de los que marcharon de este terrenal mundo aunque pienso, y lo digo en voz alta, que debemos rezar con más fuerza, con más ímpetu, con más ahínco por todos nosotros que estamos expuestos a la Maldad y no somos capaces de verla.

Lo siento, pero pienso que mi Isla de León huele a mar, a salitre y también a azufre y ese olor no se quita por más incienso, a modo de excusas, que le queramos echar.

Recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que DIOS NOS SIGA BENDICIENDO.

Jesús Rodríguez Arias


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