martes, 24 de febrero de 2015

* DESDE VILLALUENGA: A CARMELO Y BELI.


Aunque para mí el hecho de escribir es un auténtico placer pues es una de las cosas que más me gusta, más disfruto y más gozo en la vida hoy debo reconocer que estas sensaciones se elevan hasta la sublime trascendencia de lo que es seguir los dictados del corazón.

Hoy este cúmulo de palabras quieren transmitir sentimientos de amor, de cariño, de amistad, es decir, de lo más noble que tenemos los seres humanos.

Hoy este artículo es un regalo en el cual el objeto preciado es obra de personas que os quieren mucho y que se han puesto de acuerdo para dejar este humilde presente más allá de los recuerdos y la memoria.

Estas palabras las firmo yo aunque están escrita a base de fotografía aportadas por vuestros hijos Sergio y Jesús, por eternos comentarios de una persona que os quiere de corazón como es Miguel Ángel Pacheco Benítez así como por cada uno de los que me han hablado con palabras de inmenso cariño de vosotros, de vuestra Familia, así como vuestro amor por este bendito pueblo de Villaluenga del Rosario.

Hoy “Sed Valientes” y dentro de él “Desde Villaluenga” se abre de par en par para recibir a Carmelo Salguero e Isabel Barragán o lo que es lo mismo: ¡Carmelo y Beli!

Carmelo y Beli aunque tienen sus corazones prendidos por este rinconcito que vive y duerme a las faldas del eterno Caíllo. Viven su día a día en la cercana Ubrique donde el patriarca de la Familia trabaja en el sacrificado sector de la piel.

Tienen dos hijos: Sergio y Jesús que como sus padres son muy queridos por donde van y tienen la difícil capacidad de hacer amigos por todos lados. ¡De casta le viene al galgo!

La Familia Barragán no es que sea querida en Villaluenga porque ese sentimiento se queda corto, diría sin temor a exagerar ni un ápice que es venerada.

Modesto e Isabel, los padres de Beli, son personas queridas y permanentemente recordadas por los habitantes de nuestro bendito pueblo.

Fueron personas de una Bondad infinita que hacían que siempre estuvieran ayudando a todos. Su trato siempre afable, siempre humilde y lleno de cariño ha cautivado todos los corazones payoyos que al día de hoy todavía se emocionan cuando hablan de ellos.

Esos valores le transmitieron a sus hijos y estos a los suyos creando un auténtico cordón umbilical lleno de amor, de bondad, de entrega a los demás, de desprendimiento que les hacen servir y ayudar a todos sin excepción.

Sus abuelos hasta el final de sus días transmitieron valores eternos de lo que debe ser hombres y mujeres buenos que es en definitiva la mejor y más rica herencia que se puede recibir en esta vida porque las enseñanzas dadas por nuestros mayores no hay dinero ni posesiones que las puedan comprar.

Beli, Diego y Modesto Barragán Piñero junto a sus respectivas familias forman un todo al que quieren todos.

Es Carmelo Salguero un hombre paciente y tranquilo que si no lo conoces aparenta seriedad que pierde al poco de conocerlo. Carmelo es en realidad un hombre sensible, un hombre muy afable que le encanta la buena y aguda conversación, que se fija en los detalles porque es detallista, una persona de la que te puedes fiar, amigo de sus amigos, un buen hijo y por eso extraordinario marido y buen padre.

No es raro compartiendo animada charla de mil peripecias con Julio, Miguel Ángel o con su cuñado Diego, tomando una copa con su mujer y familia en la noche de algún sábado en “La Posada” mientras la risa hace aflorar en sus ojos lágrimas cuando nuestro querido Salvador España está inspirado y nos regala a todos su gracia, su ingenio y los innumerables chistes que se saca de la chistera y que va enlazando uno a uno según la conversación que se vaya desarrollando.

Horas y horas de risas compartidas con la mejor de las compañías y en el mejor de los lugares.

Beli es la sonrisa permanente, al igual que sus padres, afable y cariñosa en el trato, llena de humanidad, desprendida e inocente. Atesoran tantos valores este querido Matrimonio que uno cuando los ve piensa que solo Dios podía unir a dos personas tan similares.

Sus hijos Sergio y Jesús son queridos por todos, eternos amantes de la naturaleza, de la caza, de su pueblo y de la gente que los rodea.

Estoy enamorado de Villaluenga del Rosario y además no os estoy descubriendo nada nuevo pues todos sabéis que estos sentimientos anidan en mi corazón que queda extasiado cada vez que observo las distintas tonalidades del cercano cielo cuando amanece en el Puerto de las Viñas, cuando me embriaga los distintos matices de azules de un esplendoroso cielo al que las blancas y vaporosas nubes son esas pinceladas propias de un majestuoso autor así como la luminosidad que tiene este bendito lugar cuando por la tarde el sol se esconde tras el Caíllo. Admirar el bello paisaje de cada día en Villaluenga es un ejercicio de exquisitez en todos los sentidos que embriaga el alma y enaltece los sentidos que ni siquiera sabíamos que podían existir.

Pero mi amor por este bendito pueblo estaría incompleto si no se fundamentara con la vida de su gente. Historias llenas de sacrificio, de generosidad, de humildad, de vivir la vida según la forma que le enseñaron sus mayores.

Este artículo es mi regalo a una Familia que quiero, queremos, de verdad porque viene bien en un mundo donde se dice estar enterado de todo el dar a conocer a personas íntegras, llenas de valores, en las que se puede confiar, que quieren y se dan a querer. Personas anónimas que merecen ser resaltadas porque sus vidas son un compendio de ejemplo, honradez, generosidad, sacrificio y fidelidad a 
 las virtudes que le inculcaron desde su más tierna infancia. No está mal el descubrir a personas que valen mucho la pena conocer, compartir y convivir con ellas.

Así son Carmelo y Beli como así son sus hijos Sergio, Jesús así como toda la Familia, extensa y querida, que los rodean.

Este artículo también, mis queridos Carmelo y Beli, es un regalo de vuestros hijos así como de nuestro querido Miguel Ángel Pacheco que os quiere de verdad. Creo que en este regalo solo he puesto el envoltorio porque el contenido lo han hecho todas las personas que os quieren como quieren a toda vuestra Familia y seres queridos, muy queridos, que ya están cogidos de la mano de nuestra Bendita Virgen del Rosario allá en la Gloria que está más allá del Caíllo.

Recibid un fuerte y fraternal abrazo lleno de cariño y profunda admiración.

Jesús Rodríguez Arias


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