miércoles, 22 de noviembre de 2017

SIETE AÑOS Y MEDIO; POR ENRIQUE GARCÍA-MÁIQUEZ



Hace siete años y casi seis meses que el Tribunal Constitucional espera para dictar sentencia sobre la ley Aído del aborto. La impugnó el PP antes de gobernar, pero, de repente, perdió el interés (y dio esquinazo a Gallardón por mantenerlo). Su preocupación por el aborto sirvió para ganar votos, pero ya no.

Hay que reconocer que, en esto, la derecha no está sola, sino con prácticamente todo el mundo, empezando por los ilustrísimos del Constitucional y acabando por los graves señores de la ONU. El aborto nos preocupa sólo a un puñado de infelices, que, además, vivimos con la mala conciencia de no preocuparnos bastante. Esto es, de escribir sobre la Agencia Europea del Medicamento cuando el aborto pasa a nuestro alrededor y nada. 

Esa mala conciencia no la tienen en el Constitucional, siete años y medio, por una ley que, de ser inconstitucional, llevaría operativa demasiado tiempo. De ser constitucional, tampoco tendría sentido un retraso que genera dudas e incertidumbres. Lógicas, pues admitieron el recurso y los servicios jurídicos de aquel PP lo tenían clarísimo entonces.

Se crea, además, un agravio comparativo con la cuestión catalana, cuyos recursos se han resuelto a paso ligero. Nadie podrá acusarme jamás de poco interés en Cataluña, después de no sé cuántos artículos contra-nacionalistas, pero me parece contraproducente demostrar más diligencia en eso que en lo del aborto, que afecta a un derecho fundamental, como es el de la vida, recogido, como la soberanía nacional, en un artículo clave de la Constitución, en este caso el 15.

¿No estamos, de alguna manera, dando alas a las quejas de los independentistas de que se les trata con especial dureza cuando para lo suyo el Constitucional sí responde? Yo creo que el modelo de diligencia es el del asunto catalán y que, por tanto, no hay margen para el victimismo ahí. Las víctimas del aborto sí tienen o tendrían, si pudieran, todo el margen para el victimismo.

Desatendiéndose del aborto se socava, en cambio, la propia Constitución, porque se la convierte en un bazar chino donde se cogen los artículos que convienen y se dejan en el limbo de la estantería los que socialmente pueden ser conflictivos de defender o no nos compensa hacerlo. El sistema jurídico se llama "sistema" porque es una unidad, un cuerpo orgánico donde todo importa y se sostiene entre sí. Desde hace siete años y medio, tiene un boquete en el costado.

EL VÍA CRUCIS DIOCESANO CAMBIA SU CELEBRACIÓN AL 7 DE JULIO



El Secretariado Diocesano de Hermandades y Cofradías ha hecho público el cambio de la fecha en la que inicialmente se iba a celebrar, el 30 de junio de 2018, a la siguiente semana, sábado 7 de julio de 2018.

Debido a la coincidencia con un concierto del Festival No Sin Música en el muelle de la capital gaditana y tras conversaciones con el alcalde de la ciudad, José María González, el Secretariado ha decidido cambiar el día de esta celebración que conmemora el 750 aniversario del traslado de la sede episcopal de Medina Sidonia a Cádiz.
Así, desde el organismo diocesano se continúa trabajando para que el Vía Crucis represente “una verdadera manifestación pública de fe y sirva para colaborar en la acción salvífica de nuestro Redentor”.
Vía Crucis Diocesano
Este Vía Crucis estará protagonizado por distintas imágenes provenientes de todo el territorio diocesano de Cádiz. El criterio de elección ha tenido en cuenta a hermandades que no participaron en el anterior evento similar, que se desarrolló igualmente en nuestra capital en vísperas de la JMJ de Madrid 2011, y del cual tan grato recuerdo guardamos.
Las sagradas imágenes son magníficas muestras de la riqueza imaginera  de nuestra tierra que abarca un período tan extenso que se inicia en el s. XVII con la corriente tardo manierista y llega hasta nuestros días con la pujante escuela neobarroca. Igualmente, la Comisión organizadora ha tenido en cuenta aquellas imágenes sagradas que son objeto de grandísima devoción en sus lugares de origen hasta ostentar el título de “Señor de Medina”, “Señor de Algeciras” o “Señor de La Línea”…
Algunas imágenes sagradas son de profunda y reconocida valía tanto artística como histórica. También seremos testigos de la recuperación iconográfica de un misterio que se ha perdido en la actualidad, por lo menos en nuestra diócesis, pero que gozó de gran popularidad en el pasado con el arte de los mejores pinceles y gubias. Una imagen mariana coronada canónicamente, nos ofrecerá la contemplación del Dolor de María en la pasión del Redentor. Asimismo se ha querido hacer un guiño al momento presente por medio de imágenes de reciente factura, pero también notable calidad y que ya despiertan la fe y devoción de numerosos fieles.
La lista oficial de las imágenes que participarán en el Vía Crucis Diocesano, es la siguiente:
1ª Estación – Jesús en el Huerto de los Olivos: Obra de José Luis García Ramos, Nuestro Señor Jesucristo en el Huerto (1944). Restauraciones:  Alfonso Berraquero (1984) y Fernando Aguado (2009). Parroquia Divina Pastora. San Fernando.
2ª Estación – Jesús es traicionado por Judas y arrestado:  Obra de Alfonso Berraquero, Nuestro Padre Jesús en su Prendimiento (1978). Capilla Beato Diego José de Cádiz. Cádiz.
3ª Estación – Jesús es condenado por el Sanedrín: Obra de Carlos Bravo Nogales, (talleres Salesianos) Nuestro Padre Jesús Cautivo (1944). Restauraciones: José Lucena (1988). Parroquia San Isidro. Algeciras.
4ª Estación – Jesús es negado por Pedro – Lágrimas de San Pedro:  Obra de Jacinto Pimentel, Nuestro Padre Jesús Atada a la Columna y Azotes (1660). Parroquia San Antonio de Padua. Cádiz.
5ª Estación – Jesús es juzgado por Pilatos: Obra de Fernando Aguado, Nuestro Padre Jesús del Amor(2011). Parroquia San Antonio de Padua. Chiclana de la Frontera.
6ª Estación – Jesús es flagelado y coronado de espinas: Obra Anónima, Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia (finales del s. XVII). Parroquia Santa María La Coronada. San Roque.
7ª Estación – Jesús carga con la Cruz: Obra de Francisco de Villegas, Nuestro Padre Jesús Nazareno(1615). Restauraciones: Juan Manuel Miñarro (2011). Parroquia Santiago el Mayor. Medina Sidonia.
8ª Estación – Jesús es ayudado por el Cirineo: Obra de Antonio Castillo Lastrucci, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder (1940). Restauraciones: Juan Manuel Miñarro (2015). Parroquia Inmaculada Concepción. La Línea de la Concepción.
9ª Estación – Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén: Obra de Antonio Castillo Lastrucci, Nuestro Padre Jesús de los Afligidos (1943). Parroquia Santo Cristo. San Fernando.
10ª Estación – Jesús va ser crucificado: Obra de Jacinto Pimentel, Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia (1637-38). Restauraciones: Francisco Arquillo Torres (1983). Parroquia San Agustín. Cádiz.
11ª Estación – Jesús promete su Reino al buen ladrón: Obra de Manuel Martín Nieto, Santísimo Cristo del Perdón (2015). Parroquia San Juan Bautista. Chiclana de la Frontera.
12ª Estación – Jesús crucificado, la madre y el discípulo: Obra de Tomás Chaveli, Santísimo Cristo de la Vera Cruz, Aguas y Buen Viaje (1972). Parroquia San Benito, Abad. Puerto Real.
13ª Estación – Jesús muere en la cruz: Obra Anónima, Santísimo Cristo de la Buena Muerte (1648). Restauraciones: José Bottaro (1930), José Paz Vélez (1967), José Miguel Sánchez Peña (1987 y 2010). Parroquia San Agustín. Cádiz.
14ª Estación – Jesús es depositado en el Sepulcro: Obra Anónima, Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo (1620 aprox.). Parroquia Santa Catalina. Conil de la Frontera.
Reflexión – Ante los Dolores de María: Obra Anónimo de escuela Genovesa, Nuestra Señora de los Dolores Coronada de Servitas (s. XVIII). Restauración: Manuel Gutiérrez Cano (1905), Pedro E. Manzano Beltrán (2007). Parroquia San Lorenzo. Cádiz.
15ª Estación – Jesús Resucitado vencedor de la muerte: Obra de Francesco Galleano, Jesús Resucitado(1729). Convento San Francisco. Cádiz.

DIOS NO TIENE TWITTER




Talentos Trabajando


Por: Mitzy Espinosa de los Monteros Álvarez | Fuente: Catholic.net 



El día de hoy recibí una noticia muy buena, estaba emocionadísima. Mi corazón latía por mil y solo podía reconocer la mano de Dios detrás de esa noticia.
Mientras estaba frente al móvil, contándole sobre esto a familia y amigos, me nació en el corazón decir “en tus manos Señor”, y automáticamente, antes de poder decirlo en voz alta, abrí mi twitter, y  lo escribí.
Termine de enviar el mensaje y me puse a hacer otras cosas, no fue hasta la noche, antes de dormir, en la que me di cuenta lo que realmente había pasado.
Escribí un tuit para Dios, y Él, no le había dado me gusta, tampoco lo había retuiteado, bueno ni siquiera lo había comentado. 
¿Qué le pasa? Por un momento me pregunte, hasta que recordé, lo que de seguro esta siendo obvio para ti en este momento: Dios no tiene Twitter, y por tanto no se comunica por ahí.


Dios se comunica a través de la oración, la cuál no hice. Se que Dios sabe cuán agradecida estoy con Él, sin embargo me pide que le hable a Él ,de forma personal y directa.  Una conversación de dos, dejando que mi corazón exprese en más de 160 caracteres cuan agradecida estoy con Él por todo lo que inmerecidamente me ha dado.
Y es por eso que, ahora  apunto de acabar el día escribo, por que quiero compartir contigo, que lo que me paso hoy a mi, nos pasa muy seguido y no nos damos cuenta.
En mis cuentas personales de Twitter y Facebook, veo al día varios versículos del Evangelio, varias oraciones pequeñas, meditaciones, retuits de lo que el Papa dice, en fin hasta imágenes.
Gente que quiere a través de las redes sociales compartir su fe. Y claro que eso esta bien, es una forma de dar testimonio, sin embargo yo pregunto ¿Cuántas persona antes de publicar reflexionan, y ponen en oración lo que van a “postear”?  O simplemente lo hacen como yo lo hice hoy, por mero habito o costumbre.
Dios quiere que compartamos nuestra fe y “las maravillas que hace en nosotros cada día” con los demás, por eso somos Iglesia. Sin embargo no nos podemos olvidar de la relación personal con Jesús a través de la oración, que al final del día es la que nos dará la fuerza que necesitamos, para trasmitir de corazón lo que nos ha dado,  para que el testimonio llegue a quien tenga que llegar.

EVANGELIO DEL DÍA Y MEDITACIÓN


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Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Macabeos 7,1.20-31

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley. Pero ninguno más admirable y digno de recuerdo que la madre. Viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un día, lo soportó con entereza, esperando en el Señor.
Con noble actitud, uniendo un temple viril a la ternura femenina, fue animando a cada uno, y les decía en su lengua: «Yo no sé cómo aparecisteis en mi seno; yo no os di el aliento ni la vida, ni ordené los elementos de vuestro organismo. Fue el creador del universo, el que modela la raza humana y determina el origen de todo. Él, con su misericordia, os devolverá el aliento y la vida, si ahora os sacrificáis por su ley.»
Antíoco creyó que la mujer lo despreciaba, y sospechó que lo estaba insultando. Todavía quedaba el más pequeño, y el rey intentaba persuadirlo, no sólo con palabras, sino que le juraba que si renegaba de sus tradiciones lo haría rico y feliz, lo tendría por amigo y le daría algún cargo. Pero como el muchacho no hacía ningún caso, el rey llamó a la madre y le rogaba que aconsejase al chiquillo para su bien.
Tanto le insistió, que la madre accedió a persuadir al hijo; se inclinó hacia él y, riéndose del cruel tirano, habló así en su idioma: «Hijo mío, ten piedad de mí, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y crié tres años y te he alimentado hasta que te has hecho un joven. Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen y verás que Dios lo creó todo de la nada, y el mismo origen tiene el hombre. No temas a ese verdugo, no desmerezcas de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos.»
Estaba todavía hablando, cuando el muchacho dijo: «¿Qué esperáis? No me someto al decreto real. Yo obedezco los decretos de la ley dada a nuestros antepasados por medio de Moisés. Pero tú, que has tramado toda clase de crímenes contra los hebreos, no escaparás de las manos de Dios.»

Salmo

Sal 16,1.5-6.8.15 R/. Al despertar, Señor, me saciaré de tu semblante

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras. R/.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19,11-28

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro.
Dijo, pues: «Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: "Negociad mientras vuelvo." Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar: "No queremos que él sea nuestro rey." Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: "Señor, tu onza ha producido diez." Él le contestó: "Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades." El segundo llegó y dijo: "Tu onza, señor, ha producido cinco." A ése le dijo también: "Pues toma tú el mando de cinco ciudades." El otro llegó y dijo: "Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo, porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras." Él le contestó: "Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses." Entonces dijo a los presentes: "Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez." Le replicaron: "Señor, si ya tiene diez onzas." "Os digo: 'Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.' Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia."»
Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

Reflexión del Evangelio de hoy

El Creador os devolverá el aliento y la vida

El relato de la persecución sin reservas contiene también noticias sobre la resistencia que toda persecución provoca. En este caso se trata de una mamá con sus siete hijos, número no exento de intención simbólica. El texto resalta la narración de los hijos mayores en la antesala del martirio para detenerse el texto en el hijo menor y la interacción que mantiene con la madre. No os ocioso destacar que los Santos Padres califican a los hermanos macabeos como los protomártires del Antiguo Testamento, por el horror de las torturas que soportaron y el texto narra con viveza. La mamá admite el misterio de la vida que ella ha gestado en sus hijos, como sabe de la misma forma el cúmulo de trabajos que conlleva su crianza. Pero sobre todo, los esfuerzos que ella ha ofertado para que sus hijos sepan el destino imperecedero, eterno, que les espera desde la bondad de un Dios que ama a su pueblo. La profesión de fe de la madre en un Dios creador sobrecoge en su momento de dolor indescriptible. Sólo hay un Dios verdadero, único y universal, y por ello la madre casi monopoliza el elogio, sin restar valor al dolor martirial de sus hijos. Mujer sobrada de entereza que anima a sus hijos a morir con la cabeza bien alta, sabiendo rubricar con su vida entregada la confianza que ella les inculcó en un Dios que sabe valorar la vida dada por su gloria.

Por ser fiel en lo poco, tendrás responsabilidad de importancia

La versión de Lucas mezcla la parábola de los talentos invertidos y un relato acerca del rechazo del rey. La finalidad del relato es enfriar el entusiasmo que algunas comunidades manifestaban sobre la venida perentoria del Señor. Resalta la invitación a trabajar sin descanso por el Reino de Dios en este tiempo previo, incierto en su duración, que no es otra cosa que el tiempo de la Iglesia en el que no tenemos otra opción que hacer germinar los talentos que la vida nos ha dado. Es tiempo de espera, porque el Reino de Dios manifestado en Cristo Jesús conoce demora. Este lapso de tiempo tiene su afán, no es lugar de ociosos, sino que hay que poner manos a la obra de administrar con habilidad los propios talentos que el Creador ha puesto en nosotros. Tiempo de trabajo, de quehacer constante porque el Reino no admite gente que mire hacia atrás o crea que todo está hecho. Porque el Señor volverá, y él o la misma vida, nos pedirá cuentas a todos, a los que invierten los talentos y a los que los sepultan. El Señor, y la vida, premiará a los fieles, los que han entendido que la vida es la privilegiada plataforma de dar gloria a Dios contribuyendo con lo que son y lo que tienen con la misma vida compartida con los iguales, peregrinos y buscadores como todo creyente. La espera del Señor no tiene que paralizarnos, al contrario, nos estimula para, si cabe, adelantar la venida del Señor, que siempre será tiempo de gozo y nunca de triste llanto. La fe tiene estos riesgos, pero bien vale la pena. 
Las catacumbas de Calixto consignan en una sepultura el nombre de Cecilia, cuyo culto data desde el siglo V. La tradición asigna a Cecilia de Roma la protección del mundo musical (cantantibus organis).
La cuestión no es preservar nuestros talentos, sino promocionarlos y enriquecerlos ¿la comunidad se ocupa de ser espacio creyente para esta tarea?
Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)

martes, 21 de noviembre de 2017

ORACIÓN, RECUERDO Y ESPERANZA...


EL 8 DE DICIEMBRE SE PRESENTA EL XI CARTEL ANUNCIADOR FESTIVIDAD MARÍA STMA. DE LA ESPERANZA


NINO BRAVO: LIBRE

DON RAMÓN DE CARRANZA; POR ENRIQUE MONTIEL



Si ya estuviera convocada una manifestación para el domingo por la mañana por don Ramón de Carranza y miles y miles y miles de gaditanos abarrotaran las calles de Cádiz oponiéndose al anuncio del gobierno de Podemos y Ganemos, con el apoyo del PSOE, el alcalde retiraría la propuesta de quitarle el nombre a la avenida de quien fue su alcalde. Y mantenerlo en el Estadio hasta nuevas coyunturas. Pero se lo digo ya, no habrá tal manifestación ni movimiento alguno en favor del mantenimiento de la historia de Cádiz en las calles de Cádiz. Pregunte por don Ramón a muchos gaditanos, se encogerán de hombros. Pero vamos, quien dice por don Ramón de Carranza dice por otros. La memoria es frágil, muy frágil. Dentro de unos años puede que olviden los gaditanos el nombre de la alcaldesa de Cádiz que logró el soterramiento, el puente y cien cosas más para Cádiz. Hay cosas peores, qué duda cabe. En lo simbólico y en todo lo demás. Como por ejemplo haber convertido una sinagoga en iglesia cristiana católica. Y no sólo eso, es que aun estando ya cerrada al culto mantiene los sellos episcopales y una cruz en lo más alto. Hablo en concreto de la de Santa María la Blanca, que obviamente no se llamó así sino Sinagoga Mayor de Toledo. Nos hemos estado haciendo la puñeta desde el minuto uno. ¿Cómo digerir que en el interior de las murallas de Jerusalén, en el que fue el Templo de los judíos, los musulmanes construyeran dos mezquitas? Pues lo mismo que los cristianos españoles lo hicieron en la mezquita de Córdoba. Nadie se libra, sobre un templo se construyó otro templo, unos dioses sepultaron a otros dioses. O sea, si a lo divino se le trata de este modo, a lo humano… Lo sabe muy bien José María González. El 4 de diciembre es una buena oportunidad, ¿quién se opondrá a rememorar ese momento inaugural? El 18 de julio fue un día festivo durante décadas, y además el motivo de una paga extraordinaria, que todo el mundo recibía encantado pese a lo simbólico del día. Como para olvidarlo. Lo han quitado de las festividades, pues era de esperar. La paga se ha adelantado al día 1, pero es la paga de julio porque antes del día no hubo una paga extra para nadie en esta España nuestra.

Es muy débil la memoria, todo se va por la escorrentía de los días pasados. Todo cambia, nada permanece dejó dicho para la historia Heráclito de Éfeso. Lo hicieron antes otros, borrar del nomenclátor todo lo que les era odioso. Amén.

LAS PIERNAS DE SANTI VILA; POR ENRIQUE GARCÍA-MÁIQUEZ



Del Photoshop me gustan más los defectos que los efectos. Pasa, salvando las distancias, como con la cirugía estética. Que los retoques encuentren resistencias nos protege del gato por liebre. Del Photoshop resulta llamativa (y afortunada) la frecuencia con la que deja huellas. Incluso en la felicitación navideña de la Familia Real de hace unos años, que es de suponer que de eso se encargarían los mejores. O en las portadas de las más glamurosas revistas de moda. O en los carteles de la publicidad más exclusiva.

Ahora han tirado de Photoshop para una foto del "gobierno legítimo de la Generalidad de Cataluña", y han decidido borrar al consejero Santi Vila, porque dio un paso atrás el día de la declaración universal (o lo otro) de independencia. Desde que Santi Vila saltó del tren en el último minuto, la huida de Puigdemont y la cárcel para Junqueras no ha habido tiempo de echarse otro retrato de familia. Han tenido que coger uno de antes y borrar a Santi Vila. 

Pero se han dejado las piernas.

Con lo que nos han regalado otro momentazo del procés. Para empezar, la paradoja desternillante de que le hayan dejado justamente los pies al que dio el paso atrás, dijo "pies ¿para qué os quiero?" y puso pies en polvorosa.

Pero que el pie no nos haga la zancadilla. Tomemos pie en él para recordar el parentesco del método con los de Stalin y para volver a comprobar la querencia a la reescritura de la memoria histórica. Cada cual puede sostener la ideología que quiera, pues el ridículo es un derecho humano inherente a la libertad de pensamiento canalizado a través de la libertad de expresión, pero, en este caso, nadie dirá que los independentistas no tuvieron tiempo de hacerse la autocrítica entre cosas como ésta y huidas de empresas e idas de agencias europeas.

PARA MEDITAR


No omitas presentar tus agradecimientos a los miembros de la familia, amigos y conocidos. 
No estamos hablando del agradecimiento común, cuando decimos "muchas gracias". Hablamos de la gratitud continua, que les tenemos que dar con nuestro ejemplo por el hecho de que ellos nos han llenado de afecto y están contribuyendo en nuestra perfección, con sus ayudas y hasta con sus incomprensiones. 

¿SE ACELERA EL NÚMERO DE CONVERSIONES DEL ISLAM AL CRISTIANISMO? APUNTAN TRES PRINCIPALES CAUSAS

Religión en Libertad

¿Se acelera el número de conversiones del islam al cristianismo? Apuntan tres principales causas
J. Lozano

Cada vez se habla más sobre la conversión de miles de musulmanes al cristianismoaunque todavía con mucha y necesaria prudencia ante una cuestión que puede ser de vida o muerte para los conversos. Pero algunas estadísticas, los testimonios de misionerosque trabajan en el terreno y el análisis de la evolución de las políticas de represión contra las conversiones en países musulmanes permiten hacer una radiografía sobre una situación que los expertos hablan de histórica.

“Estamos en un momento en el que se están dando las primeras conversiones masivas de musulmanes”, ha asegurado el jesuita Mitch Pacwa, aunque sin poder aportar datos concretos, mientras considera que “Dios está haciendo un gran trabajo entre ellos”.  Eso sí, destaca como causas el inicio de un posible colapso del islam provocado por la propia imagen que genera para los suyos, la acción de la Virgen y la potente predicación que gracias a la tecnología llega a muchos musulmanes

Este jesuita estadounidense es uno de los mayores expertos en Oriente Medio e islam. Dirige Ignatius Productions y ha realizado documentales y libros sobre las relaciones entre islam y el cristianismo así como la situación interna de los seguidores de Mahoma. Habla fluidamente 13 idiomas, entre ellos el árabe, y lleva décadas trabajando sobre estos asuntos.

Un fenómeno que preocupa al mundo islámico
En una conversación con National Catholic RegisterPacwa explica que empezó a oír hablar de las conversiones al cristianismo en 2005 en Al Jazeera cuando “estaban informando sobre las conversiones masivas de los musulmanes, entre 6 y 8 millones, en el África subsahariana, y han ido repitiendo esta advertencia todos los años”.

El jesuita Mitch Pacwa es experto en Oriente Medio y el mundo islámico

Malas relaciones públicas
Esto le hizo investigar y asegura que lo ha ido "confirmando con africanos que me han hablado una y otra vez sobre las conversiones en lugares como Nigeria, Uganda, Mali y es por eso que Boko Haram se ha vuelto tan activo”.

En su opinión, los fundamentalistas islámicos como este grupo terrorista “están bastante asustados e intentan aterrorizar. Pero el acto mismo de aterrorizar a la gente ha terminado con personas cada vez más disgustadas con el Islam”.

Esta es precisamente una de las causas que pueden estar provocando estas conversiones al cristianismo y que él define como unas “malas relaciones públicas” que está llevando a un colapso y hartazgo en el mundo musulmán, y que no termina de estallar aún por el miedo.

¿Inicio del colapso?
Para ello, el padre Pacwa pone el ejemplo de lo que escuchó en una televisión africana: “Al Qaeda ataca a los estadounidenses volando nuestras embajadas, pero nosotros los africanos somos los que morimos en los ataques”.


Considera, por tanto, que esta religión podría estar al comienzo de su colapso y compara el aumento del terrorismo con la etapa de supernova que se da en las estrellas antes de que se apaguen.

El terror no frena las conversiones
Precisamente, en la actualidad se están produciendo casos de persecución brutal, con los que intentan esconder sus debilidades, y habló del caso de “un niño que era esclavo que se escapó para rezar el Viernes Santo y fue crucificado por ello” o de “dos sirvientas filipinas que fueron detenidas con un Nuevo Testamento y decapitadas”.

En general, precisó el jesuita, los occidentales detenidos por practicar el cristianismo suelen ser expulsados de los países musulmanes, pero los castigos para los habitantes del país son mucho peores. “Los viernes después de las oraciones del mediodía es el día en que le cortan las manos y la cabeza a los ladrones, a los adúlteros –mujeres solamente- y a las personas que cometen blasfemias, y eso incluiría la conversión al cristianismo”, asegura.

A pesar de los riesgos a los que se exponen, las conversiones ocurren incluso en países fundamentalistas. El padre Pacwa habló además de este incremento especialmente en los bordes del mundo musulmán tanto en el oeste como en el sur del continente negro. “África está creciendo predominantemente cristiana a pesar de las medidas represivas”.

Citó específicamente dos países, Irán, donde dijo que actualmente puede haber tres millones de cristianos e Indonesia, el país con más musulmanes del mundo, donde habló de unos dos millones de conversos al año.


Un fenómeno que también se da en Occidente
También habló de conversiones en países musulmanes más radicales, aunque no quiso facilitar más datos por temor a represalias contra ellos en estos estados. Habló pero sin entrar en detalle sobre las conversiones que se están dando entre los refugiados que han llegado a Europa asegurando que el tiempo dirá si realmente son auténticas o simplemente buscan documentación, tal y como se ha insinuado.

Él mismo asegura haber sido testigo de estas conversiones en Estados Unidos. “Estaba a punto de celebrar misa en una iglesia maronita en San Diego y saludé a un hombre que se presentó como Achmad. Le pregunté si era cristiano. Él dijo: ‘Sí, hace poco me bauticé’. Dijo que era de Marruecos. Los cristianos no tienen el nombre de Achmad, esa es una forma de Mahoma”.

Otras fuentes de conversión al cristianismo
Además, Mitch Pacwa explicó brevemente otras dos fuentes de conversión del islam al cristianismo. Así, indicó que “un gran número de musulmanes reciben visiones de Jesús y de la Santísima Virgen que los ha llevado a convertirse”.

Por otro lado, citó al padre Peter (Butros) Zakariam, un sacerdote copto ortodoxo que vive exiliado y al que define como el hombre más buscado en el mundo musulmán. Hace un programa de televisión todos los viernes, que llega a decenas de millones de árabes, así como un debate a través de internet todos los martes y jueves. También existen numerosos vídeos suyos en internet proclamando el cristianismo  y denunciando el islam. “Está escondido pero sigue produciendo estos programas de televisión porque es brillante en su conocimiento del Corán y no tiene miedo”, concluye el sacerdote jesuita.

El periodista libanés Camille Eid coincide en buena parte de las tesis expuestas por el jesuita

La punta del iceberg
Tesis similares defendía recientemente Camille Eid, periodista libanés coautor del libro Cristianos venidos del islam (LibrosLibres), sobre las conversiones: “No se puede saber, pero se puede deducir que las cifras que no sabemos pueden ser verdaderamente importantes. Esto es posible también porque si bien antes los regímenes conseguían frenar con éxito la difusión de la Buena Nueva, impidiendo el proselitismo y la venta del Evangelio, hoy en día con internet es mucho más fácil descubrir los contenidos del cristianismo”.

Este investigador explicaba que “no es nada fácil obtener estadísticas que sean precisas, porque siempre hay un margen que es difícil de calcular. Los datos disponibles proceden de las Iglesias que comunican el porcentaje de bautizados procedentes del islam.. Si se observan estos índices hay en todas partes un incremento constante, tanto en Europa como en los países de mayoría musulmana. Sin embargo, ésta sólo puede ser la punta del iceberg, puesto que en algunos países la conversión desde el islam está prohibida por ley y no existen registros de este tipo; a pesar de todo, sabemos que también en estos países las conversiones al cristianismo están aumentando.

Y puso algunos ejemplos: “En Argelia, la prensa está llevando a cabo desde hace tiempo una batalla cada vez más dura contra las conversiones al cristianismo, lo que hace pensar que se están incrementando. El padre Pierre Humblot, un sacerdote expulsado recientemente de Irán después de 45 años de misión y ahora residente en Francia, ha hablado de trescientos mil iraníes convertidos al cristianismo, un fenómeno de masa. Lo que es increíble, dado que en el país las celebraciones en lengua local están prohibidas. En Túnez, la hija del ex presidente Moncef Marzouki ha escrito una tesis sobre el fenómeno de las conversiones al cristianismo en su país”.

LA MÚSICA QUE VIENE DE DIOS: CANTO Y MÚSICA EN LA LITURGIA




La música ha tenido siempre un lugar central en la liturgia cristiana. Como el silencio, es un lenguaje que necesitamos para entrar en sintonía con la belleza de Dios, para descubrir su presencia. Caen las prisas, caen los cálculos, como siempre que se trata de amor: cantamos porque queremos tener tiempo para Dios.
AÑO LITÚRGICO
Opus Dei - La música que viene de Dios: canto y música en la liturgia
«Cantemus Domino, gloriose enim magnificatus est! Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria»[1]. Sin solución de continuidad, la liturgia de la Vigilia Pascual une este canto con el relato del paso de Israel a través del mar Rojo: la música, llena de alegría, surge espontánea al tocar la cercanía de Dios. El portento de las aguas divididas se convirtió, para el Pueblo elegido, en emblema de esa cercanía de Dios: los salmos se hacen eco de él con frecuencia[2]. En el tiempo de la Iglesia, este evento nos habla del bautismo, de la Cruz, del cielo… Nos habla de nuestra vida, y de la Vida que Dios nos tiene preparada en la otra orilla, que «no es un sencillo embellecimiento de esta vida actual: ella supera nuestra imaginación, porque Dios nos sorprende continuamente con su amor y con su misericordia»[3].
ANTE EL DIOS QUE NOS SORPRENDE CON SU NOVEDAD, BROTAN ESPONTÁNEAS LA ALABANZA Y LA ADORACIÓN: EL CANTO Y EL SILENCIO.
Ante «el Dios de las sorpresas»[4], un Dios que siempre hace nuevas las cosas[5], «sobran las palabras, porque la lengua no logra expresarse; ya el entendimiento se aquieta. No se discurre, ¡se mira! Y el alma rompe otra vez a cantar con cantar nuevo, porque se siente y se sabe también mirada amorosamente por Dios, a todas horas»[6]. Ante el Dios que nos sorprende con su novedad, brotan espontáneas la alabanza y la adoración: el canto y el silencio. Uno y otro están profundamente emparentados, porque expresan lo que las meras palabras no logran decir. Por eso, la liturgia los reserva para sus momentos más sublimes. «Canta la Iglesia –se ha dicho– porque hablar no sería bastante para su plegaria. –Tú, cristiano –y cristiano escogido–, debes aprender a cantar litúrgicamente»[7].
Un cántico nuevo
Humanamente irresoluble. Así era la situación del Pueblo elegido, acorralado entre el Mar Rojo y el ejército egipcio. Por delante, la barrera del mar; a sus espaldas, la fuerza beligerante de las armas. «Decía el enemigo: “Los perseguiré y alcanzaré, repartiré el botín, se saciará mi codicia, empuñaré la espada, los agarrará mi mano”»[8]. Así se encuentra también la Iglesia, tantas veces, asediada por quienes querrían borrarla de la faz de la tierra, o vaciarla al menos de su carácter sobrenatural.
Pero Dios está con nosotros, como estaba con los israelitas. Ante los imposibles humanos, brilla su gloria por contraste con la potencia del Faraón y de los faraones de la historia: de modos inesperados, el mar se aparta y nos abre el paso, y se cierra de nuevo ante el enemigo. «Sopló tu aliento y los cubrió el mar, se hundieron como plomo en las aguas formidables»[9].
La narración sagrada no desvela los pensamientos de Israel, mientras cruzaban el mar por camino seco, con murallas de agua a derecha e izquierda. Solo al final, la Biblia vuelve su mirada sobre los israelitas para mostrar su reacción. «Temió el Pueblo al Señor, y creyó en el Señor y en Moisés su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel entonaron este canto al Señor: Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria»[10]: temor y renovada fe en Dios, que se desborda en el primer canto nuevo[11] del que la Escritura da noticia.
No conocemos esa música. Nadie pudo recogerla de ningún modo y tampoco la tradición oral la ha hecho llegar hasta nosotros. Pero debió ser sincera: brotaba de un profundo agradecimiento, expresaba un hondo sentido de adoración. Debió ser sobrecogedora: cualquier testigo externo habría podido tocar la presencia de Dios en aquel canto, como la tocaron quienes lo entonaron.
Tras este episodio, los israelitas encontrarán más dificultades en el desierto. Primero, las aguas amargas de Mará, que se vuelven dulces en virtud del madero, figura de la Cruz[12]; después, el rigor del desierto de Sin, que el Señor palia con el maná y las codornices; las aguas de Masá y Meribá... Dios salía siempre al paso de las dificultades y el pueblo renovaba su cantar. La esperanza era llegar al momento en el que todo sería ya canto nuevo.
«LA LITURGIA ES TIEMPO DE DIOS Y ESPACIO DE DIOS Y NOSOTROS DEBEMOS ENTRAR ALLÍ, EN EL TIEMPO DE DIOS, EN EL ESPACIO DE DIOS Y NO MIRAR EL RELOJ» (PAPA FRANCISCO).
La venida de Cristo ha inaugurado la salvación definitiva: «La salvación viene de nuestro Dios que se sienta sobre el trono, y del Cordero»[13]. El canto nuevo, que ya no pasa, se ha empezado a entonar. A la vez, sin embargo, esperamos el momento en el que sea pleno, tal como nos lo presenta el Apocalipsis[14]. En cierto modo, la Iglesia ha llegado ya a la tierra Prometida, pero continúa su peregrinación por el desierto: por eso en la liturgia habla de sí misma como «peregrinans in terra»[15]. En realidad, “nuevo”, en el lenguaje bíblico, «no indica tanto la novedad exterior de las palabras, cuanto la plenitud última que sella la esperanza. Así pues, se canta la meta de la historia, en la que por fin callará la voz del mal (…). Pero después de este aspecto negativo se presenta, con un espacio mucho mayor, la dimensión positiva, la del nuevo mundo feliz que está a punto de llegar»[16].
La música del cielo, en la tierra
Cuando el Cordero «recibió el libro, los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron (…); tenían cítaras y copas de oro llenas de perfume, que son las oraciones de los santos. Y cantan un cántico nuevo»[17]. La Sagrada Escritura no se ahorra, en su sobriedad, la mención del canto en el cielo. Es lógico que lo haga, porque «Dios no es soledad, sino amor glorioso y gozoso, difusivo y luminoso»[18]. La imaginación puede sugerirnos la música que acompañó a la Virgen cuando la Trinidad Beatísima la recibió en el cielo. Ejércitos de ángeles esperan a su Reina que está por llegar en cuerpo y alma. La música es solemne; rebosa afecto, alegría, el delicado equilibrio de la belleza. La Virgen aparece, esplendorosa, y el Hijo, que ha introducido la humanidad en el seno de la Trinidad, recibe a su Madre.
La liturgia terrena, también cuando no alcanzamos a percibir toda su belleza, quizá por las circunstancias externas o por las nuestras propias, es «el culto del templo universal que es Cristo resucitado, cuyos brazos están extendidos en la cruz para atraer a todos en el abrazo del amor eterno de Dios. Es el culto del cielo abierto»[19]. Por eso los prefacios de la Misa terminan siempre invitando a todos a cantar el Sanctus junto a los ángeles y los santos. En el Sanctus la tierra y el cielo se unen: «nos asociamos llenos de gratitud a este cantar de todos los siglos, que une cielo y tierra, ángeles y hombres»[20]. «Yo aplaudo y ensalzo con los Ángeles, decía San Josemaría; no me es difícil, porque me sé rodeado de ellos, cuando celebro la Santa Misa. Están adorando a la Trinidad»[21].
Ciertamente, en el relato del anuncio de los ángeles a los pastores, «Lucas no dice que los ángeles cantaran. Él escribe muy sobriamente: el ejército celestial alababa a Dios diciendo: “Gloria a Dios en el cielo...” (Lc 2, 13s). Pero los hombres siempre han sabido que el hablar de los ángeles es diferente al de los hombres; que precisamente esta noche del mensaje gozoso ha sido un canto en el que ha brillado la gloria sublime de Dios. Por eso, este canto de los ángeles ha sido percibido desde el principio como música que viene de Dios, más aún, como invitación a unirse al canto, a la alegría del corazón por ser amados por Dios»[22].
Este es el marco en el que se inscribe la rica creatividad musical de la liturgia, que empezó a desarrollarse con la oración de Israel: el esfuerzo por entrar en sintonía con la belleza de Dios, por asomarnos al cielo. «La liturgia es tiempo de Dios y espacio de Dios, y nosotros debemos entrar allí, en el tiempo de Dios, en el espacio de Dios y no mirar el reloj. La liturgia es precisamente entrar en el misterio de Dios; dejarnos llevar al misterio y estar en el misterio»[23]. San Josemaría escribía, en esa misma línea, que en la Santa Misa «deberían pararse los relojes»[24]: ante Dios no cabe un planteamiento meramente instrumental, pragmático. «La aparición de la belleza, de lo hermoso, nos hace alegres sin tener que preguntarnos por su utilidad. La gloria de Dios, de la que proviene toda belleza, hace saltar en nosotros el asombro y la alegría»[25].
Al alcance de todos
La participación de cada uno en el canto litúrgico manifiesta también el cariño, el «sentido del misterio»[26] que nos lleva a poner entre paréntesis los criterios de eficacia propios de otros contextos. Sin dejar de atender a las circunstancias profesionales y familiares de todos, muchas veces se puede dar a la celebración litúrgica ese toque que ayuda, de un modo concreto, a adorar a Dios. Quizá en esto iremos a contracorriente de una cultura pragmatista de la que todos somos hijos; pero también así, dando a la liturgia su tiempo, con el resplandor sencillo de nuestra fe, llevamos el mundo a Dios: le hacemos presente en la ajetreada vida moderna, que no sabe tener tiempo para Él. «¿No es raro que muchos cristianos, pausados y hasta solemnes para la vida de relación (no tienen prisa), para sus poco activas actuaciones profesionales, para la mesa y para el descanso (tampoco tienen prisa), se sientan urgidos y urjan al Sacerdote, en su afán de recortar, de apresurar el tiempo dedicado al Sacrificio Santísimo del Altar?»[27] La fe «es amor y por ello crea poesía y crea música»[28]: si nuestra fe es viva, también sabremos parecernos en esto a los primeros cristianos, a quienes san Pablo animaba a cantar y celebrar al Señor con todo el corazón[29].
No es, pues, la música litúrgica una cuestión de sensiblería o de esteticismo: es cuestión de amor, de querer «tratar a Dios con ternura de corazón»[30], y no «de una manera oficial y seca, con una fe que no tiene vibración»[31]. Del mismo modo que echaríamos en falta la música en un momento festivo de la vida, es natural que queramos dar ese realce a la liturgia. A veces, en la celebración cotidiana, bastará un canto breve, piadoso: Adoro te devoteAve Maris StellaRorate Coeli, etc. En las fiestas, en función de las aptitudes de los fieles, la música adquirirá un mayor protagonismo, cantando algunas partes de la Misa –el Gloria, el Sanctus, etc.– y sirviéndose quizá del acompañamiento del órgano.
LA SAGRADA ESCRITURA HABLA DEL CANTO EN EL CIELO; ES LÓGICO QUE LO HAGA, PORQUE «DIOS NO ES SOLEDAD, SINO AMOR GLORIOSO Y GOZOSO, DIFUSIVO Y LUMINOSO» (BENEDICTO XVI).
A lo largo de los siglos, la Iglesia ha formado una preciosa tradición de música sacra. La novedad del culto cristiano empujó a buscar formas poéticas y musicales nuevas que expresaran cómo la oración se elevaba a niveles inusitados: «Corresponde a los hombres cantar Salmos, pero cantar himnos corresponde a los Ángeles y a aquellos que llevan una vida como la de los Ángeles»[32]. Así, en la liturgia romana destaca el gregoriano como canto propio[33], con el que podemos orar durante la celebración de la Santa Misa: por ejemplo, el Misal Romano de altar ofrece las notas para poder cantar el Per ipsum al final de la Plegaria Eucarística, así como otras oraciones.
Dentro del gran repertorio de música sacra cristiana, se encuentran cantos a la altura de todas las sensibilidades y capacidades: desde melodías sencillas hasta complejas polifonías. También hay cantos de factura más reciente que, desde la propia identidad cultural, saben poner música al misterio de Dios. Tanto las piezas más tradicionales como las modernas se encuentran en libros publicados para la ayuda de los fieles; también se pueden realizar recopilaciones de los cantos más adecuados a cada lugar.
LA PARTICIPACIÓN DE CADA UNO EN EL CANTO LITÚRGICO MANIFIESTA TAMBIÉN EL CARIÑO, EL «SENTIDO DEL MISTERIO» QUE NOS LLEVA A PONER ENTRE PARÉNTESIS LOS CRITERIOS DE EFICACIA PROPIOS DE OTROS CONTEXTOS.
Es este un campo prometedor también para las personas con más preparación musical: el esfuerzo por volcar su creatividad en hacer más luminoso el culto les hará también más generosos con Dios, porque dedicando ese tiempo al Señor y a los demás están ofreciendo el sacrificio de Abel[34]. En todo caso, vale la pena poner aquí al menos la ilusión con que se prepara, por ejemplo, la celebración de un cumpleaños: aprendiendo y ensayando cantos que pertenecen a la cultura cristiana, expresan una auténtica sensibilidad litúrgica y dan cauce a nuestra oración. En efecto, en la liturgia estamos con Dios, y a Dios le gusta que cantemos, porque a veces con hablar no basta.
El lenguaje de la adoración
La música, en la liturgia, no es un mero acompañamiento u ornamentación; tampoco es la interpretación de un tema religioso que llama la atención sobre sí misma: en uno y otro caso, la música discurriría en paralelo con la celebración, cuando se trata en cambio de que sea una misma cosa con ella[35]. La verdadera música litúrgica es ella misma oración, es ella misma liturgia; no nos dispersa, no se limita a darnos una alegría sensible o un placer estético: nos recoge, nos mete en el misterio de Dios. Nos lleva a la adoración, que tiene en el silencio uno de sus lenguajes privilegiados: «el silencio –nos recuerda el Papa– custodia el misterio»[36]. Si la música es de Dios, no competirá con el silencio: nos llevará hacia el silencio verdadero, el del corazón.
Los instantes de silencio que prevé la liturgia –antes de iniciar la Misa, en el acto penitencial, en los mementos, en la consagración, etc.– son invitaciones a recogernos en adoración. Nos preparan para el momento de la comunión, porque «para comulgar verdaderamente con otra persona debo conocerla, saber estar en silencio cerca de ella, escucharla, mirarla con amor. El verdadero amor y la verdadera amistad viven siempre de esta reciprocidad de miradas, de silencios intensos, elocuentes, llenos de respeto y veneración, de manera que el encuentro se viva profundamente, de modo personal y no superficial»[37].
«Tú, yo, ¿adoramos al Señor?», nos pregunta el Papa, dirigiéndonos hacia el centro íntimo de la liturgia, que será nuestro cielo. «¿Acudimos a Dios solo para pedir, para agradecer, o nos dirigimos a él también para adorarlo? Pero, entonces, ¿qué quiere decir adorar a Dios? Significa aprender a estar con él, a pararse a dialogar con él, sintiendo que su presencia es la más verdadera, la más buena, la más importante de todas (…); adorar al Señor quiere decir que estamos convencidos ante él de que es el único Dios, el Dios de nuestra vida, el Dios de nuestra historia»[38].
Carlos Ayxelà

[1] Ex 15,1.
[2] Cfr. Sal 65 (66); 77 (78); 105 (106); 135 (136).
[3] Francisco, Ángelus, 10-XI-2013.
[4] Francisco, Homilía en Santa Marta, 20-I-2014.
[5] Cfr. Ap 21,5.
[6] San Josemaría, Amigos de Dios, 307.
[7] San Josemaría, Camino, 523.
[8] Ex 15,9.
[9] Ex 15,10.
[10] Ex 14,31 - 15,1.
[11] Cfr. Sal 32 (33); 39 (40); 95 (96); 97 (98); 143 (144); 149.
[12] Cfr. Ex 14,22-25.
[13] Ap 7,10.
[14] Ap 5,9-10; 14,3.
[15] Misal Romano, Plegaria eucarística III.
[16] Benedicto XVI, Audiencia, 26-I-2006. Cfr. Sal 143 (144).
[17] Ap 5,8-9.
[18] Benedicto XVI, Homilía, 19-II-2012.
[19] Benedicto XVI, Audiencia, 3-X-2012.
[20] Benedicto XVI, Homilía, 24-XII-2010.
[21] San Josemaría, Es Cristo que pasa, 89.
[22] Benedicto XVI, Homilía, 24-XII-2010.
[23] Francisco, Homilía, 10-II-2014.
[24] San Josemaría, Forja, 436.
[25] Benedicto XVI, Homilía, 24-XII-2010.
[26] Juan Pablo II, Enc. Ecclesia de Eucharistia, 17-IV-2003, 49.
[27] Camino, 530.
[28] Benedicto XVI, Audiencia, 21-V-2008.
[29] Cfr. Ef 5,19; Col 3,17.
[30] Amigos de Dios, 167.
[31] Forja, 930.
[32] Orígenes, Sel. in psalmos, en Sal 119 [118],71.
[33] Cfr. Concilio Vaticano II, Const. Sacrosanctum concilium (4-XII-1963), 116.
[34] Cfr. Misal Romano, Plegaria Eucarística I; Cfr. Gen 4,4.
[35] Cfr. Concilio Vaticano II, Const. Sacrosanctum Concilium, 112.
[36] Francisco, Homilía en Santa Marta, 20-XII-2014.
[37] Benedicto XVI, Homilía, 7-VI-2012.
[38] Francisco, Homilía, 14-IV-2013.