martes, 5 de diciembre de 2017

MUY ABURRIDO Y MÁS; POR ENRIQUE MONTIEL




Si yo votara el próximo día 21 votaría a un partido netamente no independentista. Ni nacionalista. Es que ha aparecido la distinción, como si hubiera nacionalistas malos (los independentistas) y buenos (los no independentistas). Es lo que dice Sánchez Ferlosio en su retiro y cerca de los 90 años, que todo esto de Cataluña es muy aburrido. Si sólo fuera aburrido, no pasaba nada. Es mucho más que aburrido. Porque siempre sale algo nuevo. De donde no se esperaba, o sí. Como la salida de Iceta pidiendo la quita de la deuda y la Agencia Tributaria de Cataluña. Quieren que España se vaya al carajo y puede que un día lo logren. Ese día tendrá razón la señora Rovira, habrá sangre por las calles pero bueno, serán los mártires de los que ganen y también de los que pierdan. Como hasta ahora ha venido ocurriendo en España, que España gana y pierde sus guerras, sobre todo las civiles, que son las últimas que viene habiendo desde las carlistas del siglo XIX.

Decía el sentido de mi voto porque lleva tiempo siendo Cataluña un territorio demoscópico, además. Las mejores empresas de prospectiva llevan tiempo haciendo catas a ver qué diablos va a ocurrir cuando se pongan legalmente las urnas en los colegios. Este sube, este baja (es inevitable) y las consecuencias serán tales y cuales. Hay que tener fe, qué duda cabe. Fe para mil, para dos mil, para tres mil y, sobre todo, para las cinco mil personas de una muestra. Porque cuanto más, más caro vale todo, como para que la gente no diga la verdad o francamente diga los embustes de rigor, que va a votar a quien no va a votar. Porque no lo tiene tan claro como yo y además vive allí, que es un título. 

Las pantallas de los televisores y las primeras de los diarios van a ser de aquí hasta el último minuto posible el resultado de una encuesta, con los diagramas y las comparativas. Con el sainete de Bruselas y la dureza de la cárcel. La Justicia es así, no entiende de fechas electorales. Así que comprobado que con un papel sólo no se sale del tardón, escribirán otro texto más explícito y habrá una nueva comparecencia más explícita. Es que nuestras vidas están llenas de imperativos legales así que quién sabe si por imperativo legal no se pueda decir en el futuro inmediato imperativo legal como esa coletilla que pusieron de moda. O sea, usted jura o promete y se atiene lo que esté escrito en el papel o usted no entra aquí. Todo va de esto que llama Sánchez Ferlosio una 'aburrición'.

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